lunes, 24 de abril de 2017

Falacias de Gabriel Rufian 1

Creo que la mejor manera de comenzar un blog centrado en las falacias políticas, es dedicar el primer post al ínclito diputado de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián. Por su peculiar estilo, aparentemente pacífico, pero en el fondo muy agresivo, va a merecer más de un análisis. Se prodiga mucho en twitter y espero y deseo que esa no sea su mayor y principal ocupación, aunque lo parece. De hecho su discurso con más éxito en el Congreso de los Diputados fue una recopilación de sus tuits, una especie de “grandes éxitos”, como se hacía antes con los discos.

El 5 de marzo de 2017 el diputado Rufián publicó este tuit merecedor del análisis:

Si con el puño alzado clamas contra un proceso de autodeterminación o te sobra el puño o te falta ideología”.

Posteriormente repitió esa frase en un mitin. Observando sus intervenciones públicas da la sensación de que es incapaz de escribir un discurso elaborado y bien enlazado de al menos una página y media.

Lo interesante del diputado Rufián es que es un manipulador metódico. Sí, tiene un método. Ignoro si estudiado conscientemente, o de tanto repetirlo ni siquiera es consciente que lo tiene, pero se puede detectar una lógica interna en sus tuits.

Una característica importante del discurso del diputado Rufián es que nunca elabora argumentos, solo emite enunciados. Y este es un elemento muy relevante en el proceso de manipulación y engaño: ocultar una parte del discurso. En la actualidad el engaño no está en lo que se dice, sino más bien en lo que se oculta.

La manipulación y, por ende, la falacia del diputado Rufián es doble. Por una parte consiste en fragmentar el discurso y no terminar los argumentos, solo los deja entrever, deja que el lector (o el oyente, en el caso de que hable), los termine o los deduzca, con lo cual no se arriesga a una posible refutación y siempre puede decir “eso no lo he dicho yo”. Por otra, toma como verdadero un enunciado que no lo es y hace una vinculación de dos elementos que confrontándolo con la realidad no tiene por qué ser como él dice.

Vamos a formalizar el enunciado y a hacer el análisis lógico.

En primer lugar se puede formalizar con lógica de enunciados:

p = estar con el puño alzado.
c = clamar contra un proceso independentista.
s = sobrar el puño.
f = faltar ideología.

(p c )(s f)

Sencillo. Lo que pasa es que se queda solo ahí, un enunciado condicional, sin más. Es la conclusión de un argumento al que le faltan las premisas, y para formularlas con algo de precisión y coherencia deben responder a qué es exactamente ser de izquierdas, qué es exactamente que te falte ideología y cuál es la carencia concreta. No hace falta incluir el significado simbólico de alzar el puño.

Vamos a formalizarlo con lógica de predicados. Como vemos es un predicado monádico, solo hay una variable, x.

x [(Px Cx)(Sx Fx)]

Que se traduce así: para todo x, hay un x tal que si va con el puño alzado y clama contra el derecho de autodeterminación, entonces a ese x o bien le sobra el puño o bien le falta ideología. La variable x puede ser sustituida por cualquier constante de individuo que se identifique como alguien de izquierdas y esté en contra del proceso independentista catalán.

Sin tergiversar el significado del enunciado y para facilitar el análisis, vamos a sustituir los predicados ‘ir con el puño alzado’ y ‘sobrar el puño’ por ‘ser (políticamente) de izquierdas’, entonces tenemos el enunciado con tres predicados:

I = Ser de izquierdas.
C = Clamar contra un proceso de autodeterminación.
F = Faltar ideología.

Por lo cual lo podemos reformular así:

a) Todo el que clame contra el proceso de autodeterminación, o no es de izquierdas o le falta ideología.

x [Cx(¬Ix Fx)]

Si lo reducimos a dos predicados queda así:

b) Si eres de izquierdas, no puedes clamar contra el proceso de autodeterminación.

c) No puedes ser a la vez de izquierdas y clamar contra el derecho de autodeterminación.

d) No eres completamente de izquierdas si no apoyas el proceso de autodeterminación.

¿Dónde está la falacia? Pues en el vínculo de necesidad que establece entre dos elementos que pueden estar desvinculados en la realidad: el ser de izquierdas y apoyar el proceso de autodeterminación catalán. Sería la falacia del falso dilema o de falsa analogía. Dudo ahora de la identificación en la clasificación de analogías.

¿Significa entonces que ser de izquierdas implica apoyar el proceso independentista catalán? Para el diputado Rufián, sí.

Y si no apoyo el proceso independentista catalán ¿significa que no soy de izquierdas? Para el diputado Rufián, sí, o al menos no eres completamente de izquierdas porque te falta ideología.

¿ Y por qué? ¡Coño, pues porque lo dice él!

Resulta evidente que el mensaje va destinado a los votantes socialistas y de Podemos, tratando de convencerlos para que apoyen el proceso independentista, conteniendo una acusación: si no nos apoyas, no eres de izquierdas, por lo tanto, o bien eres un farsante y te sobra el gesto del puño alzado, o bien necesitas algún tipo de doctrina especial porque “te falta ideología”. Tal vez esto último es lo más perverso del pensamiento del diputado Rufián.

Los motivos de esa relación que establece entre ser de izquierdas y apoyar la independencia de Cataluña ni los explica ni los explicita, y no por falta de espacio, porque a pesar de los 140 caracteres de un tuit, siempre se pueden enumerar y elaborar el argumento completo. Sin embargo están, como vamos a ver a continuación:

Ser políticamente de izquierdas (como ser políticamente de derechas) es algo complejo. Pero una de sus características es la defensa de los servicios públicos, es decir, lo que se denomina el Estado del bienestar. Por ejemplo: que se defienda con los presupuestos generales del Estado la sanidad, las pensiones, las prestaciones por desempleo, la educación, los servicios sociales, etcétera. Esto no implica que no deba haber iniciativa privada en estos servicios. Pero un ciudadano que se considera de izquierdas, está de acuerdo en que esos servicios los pueda proporcionar el Estado, porque para eso pagamos los impuestos, y esto es lo que se viene entendiendo como el Estado social o hacer políticas de bienestar público. Lo que implica, a su vez, que por el hecho de ser ciudadano ya vas a tener acceso a esos servicios. Otra cosa distinta es que podamos debatir si eso es viable o no, teniendo en cuenta las cotizaciones y la edad de la población, lo cual requerirá un ajuste o regulación en el sistema de Seguridad Social. En cualquier caso, una de las características de alguien que se considera de izquierdas es que defiende los servicios públicos financiados con los impuestos.

En cambio, una persona de derechas, en este contexto, aboga porque esos servicios no los proporcione el Estado, sino que se los pague cada uno, con lo cual el servicio estará regulado no por los derechos de ciudadanía, sino por el derecho privado, por la regulación de un contrato. Me reducen los impuesto y contrato una póliza de seguros. ¿Y la gente que no tiene dinero para pagar el seguro privado? Pues alguien de derechas muy radicalizado diría que acuda a la beneficencia o que trabaje más. No sería la primera vez que un calvinista respondiera así.

Cualquiera que haya estudiado algo de sociología o de economía, sabe que este debate tiene ya una larga historia y está verificado a partir fundamentalmente (aunque no solo), del libro de James O’Connor de 1973, La crisis fiscal del Estado. La conclusión es que el proceso independentista catalán puede ser apoyado tanto por ciudadanos de derechas como de izquierdas, porque de lo que se trata en ese proceso es la formación de Cataluña como Estado independiente. De hecho, la mayoría de los líderes políticos nacionalistas se han esforzado en tratar de convencer que todos caben en ese proyecto de nueva república.

Sin embargo, vemos que el diputado Rufian simplifica las cosas y niega la posibilidad de ser a la vez de izquierdas y oponerse al proceso independentista. No estaría mal, de paso, que se esforzara un poco en explicar cómo sería la forma de financiación de la Seguridad Social, pero eso es harina de otro costal.

En el lado opuesto y siguiendo el sentido de su frase, si ser de derechas implica que se está en contra del proceso independentista ¿significaría entonces que algunos de los votantes de la antigua Convergencia son ahora políticamente de izquierdas?

Acostumbrado como está a simplificar los fenómenos sociales, dudo que el diputado Rufian responda a esta pregunta, ni siquiera que sea consciente de la contradicción que contiene. Prefiere el supuesto significado directo y, en realidad, solo emocional de unos tuits. El problema es que tiene un público encandilado que le sigue, le admira, le vota y se conforma con argumentos incompletos e inválidos. Todo sea por la diosa nación.

Conclusión. Principios lógicos que ha violado el diputado Rufián:

a) Dificultad para elaborar el argumento completo a partir de premisas implícitas. Pueden ser muchas, ya que la definición del predicado “ser de izquierdas” es complejo y amplísimo, por lo cual hay dificultades e incluso confusión para establecer su valor de verdad.

b) Inferencia incorrecta, ya que cualquier persona puede apoyar o rechazar el proceso independentista catalán, independientemente de su ideología, por lo tanto la conclusión no se deriva de las premisas.

c) Imposibilidad de verificación y/o refutación para relacionar la necesidad de ser de izquierdas con el apoyo a la independencia de Cataluña.

d) Imposibilidad de verificación y/o refutación de que las personas que se consideren de izquierdas necesiten lecciones de ideología en el caso de no apoyar la independencia de Cataluña.


e) Contradicción interna dentro del contexto sociológico en el que se ha emitido el enunciado más las premisas implícitas: si ser de izquierdas implica apoyar el proceso independentista, ¿ser de derechas implicaría no apoyarlo? Sin embargo la realidad es que muchos de los que lo apoyan son de derechas, por lo tanto invalida la necesidad de ser de izquierdas con el apoyo a la independencia.

Principios lógicos elementales

Debido a que una de las bases intelectuales de este blog es la lógica, tanto la formal como la informal, y debido a que no puedo saber qué tipo de público lo leerá (si es que lo lee alguien), considero necesario explicar muy sucintamente algunos términos que serán empleados en los futuros artículos que irán formando el blog. Lógicamente con el tiempo se irán añadiendo otros.

Por razones obvias no puedo extenderme en estas explicaciones y remito a la bibliografía que cito al final de este post.

Enunciado

Es una frase formada por un sujeto y un predicado con significado completo, y de la cual se puede afirmar de ella que es verdadera o falsa. También se puede denominar proposición.

Argumento

Conjunto de enunciados, denominadas premisas, tal que de la verdad de ellas se sigue y se justifica la verdad del último enunciado, denominado conclusión. Pueden ser deductivos o inductivos. Un argumento deductivo es válido si la conclusión se deriva de las premisas que lo forman. En los argumentos inductivos, la verdad de su conclusión no se sigue necesariamente de la verdad de sus premisas. En estos el vínculo entre las premisas y la conclusión es más débil, su relación no es necesaria, sino probable.

Inferencia

Procedimiento basado en las reglas de la lógica destinado a averiguar si la conclusión de un argumento se deriva de las premisas iniciales. También se denomina derivación.

Contradicción

Afirmar a la vez un enunciado y su contrario. En lógica formal un enunciado solo puede ser verdadero o falso, por lo tanto si en el argumento se incluye el mismo enunciado con los dos valores de verdad, es una contradicción, lo cual invalida el argumento en el que están contenidos los enunciados. La racionalidad humana no admite la contradicción.

Falacia

Tomo literalmente la definición de Monserrat Bordes Solana: “es un argumento no razonable o racionalmente no convincente, es decir que, aunque puede ser válido, contiene un error inferencial por violar uno o más criterios de buena argumentación” (página 137).

Una falacia no es necesariamente un argumento erróneo, ya que sus premisas pueden ser verdaderas y su conclusión también, y justo este es su principal peligro. Lo que sí contiene una falacia es algún error inferencial y es tarea del analista, aunque también, en el fondo, de cualquier hablante y/o ciudadano que desee la honestidad intelectual y moral, tratar de descubrir la trampa, porque la falacia quiere hacer pasar por válido un argumento que no lo es.

Condiciones que debe cumplir un argumento para que sea válido, razonable y convincente:

a) No debe contener contradicciones.
b) No debe ser falaz.
c) Aunque no todas las premisas sean explícitas, es decir, dichas y expresadas en el acto de habla, sí deben poder ser descubiertas o deducidas con facilidad por el interlocutor. (Aristóteles llamaba a estas premisas entimemáticas).
d) La conclusión debe derivarse de sus premisas.
e) Debe respetar las reglas de inferencia lógica.
f) Los hechos a los que se refieren, tanto las premisas por sí solas, como la conclusión, como el argumento en su conjunto, deben poder ser comprobados y verificados, así como someterse a pruebas que lo puedan refutar.

Como se puede deducir fácilmente, el análisis lingüístico que pretendo realizar excluye las frases desiderativas e interrogativas

Bibliografía: VEGA REÑÓN, Luis y OLMOS GÓMEZ, Paula (2011): Compendio de lógica, argumentación y retórica, editorial Trotta, Madrid.


domingo, 23 de abril de 2017

PRESENTACIÓN

Este blog está dedicado a la racionalidad, a la lógica y a la divulgación de las ciencias sociales. Por ese orden.

De las múltiples características que conforman nuestro tiempo actual (2017), destaco dos que son las me han motivado a lanzarme al inmenso océano infinito de internet, con el riesgo que ello supone:

La primera es la desmesurada exaltación de las emociones. Es obvio que los seres humanos tenemos a la vez emociones y racionalidad, y ambas orientan nuestro comportamiento, determinan nuestra visión e interpretación del mundo y nos ayudan a tomar decisiones. Ahora bien, considero que en los asuntos públicos, en la política, en el trabajo, la razón debe prevalecer sobre las emociones. No digo que deba ser al 100%, pero las decisiones políticas, tanto las de los ciudadanos (sí, tomamos decisiones políticas y no solo cuando votamos, sino también cuando opinamos, por ejemplo), como las de las personas con cargos públicos, deben orientarse por la razón y el conocimiento, antes que por la emoción subjetiva. Espero a lo largo de este blog aportar las suficientes razones por las que esa prevalencia debe mantenerse, y dejar las emociones en un segundo plano o, incluso, para el ámbito de lo privado.

La segunda es la paulatina deficiencia en la argumentación. Este asunto es mucho más complejo y difícil, porque es un proceso muy largo. Los planes de estudio se han ido orientando según esté configurado el mercado de trabajo. La consecuencia ha sido que lo que entendemos por estudios humanísticos, sociales, o las tradicionales letras en general, han caído en un desprestigio e incluso abandono del cual es difícil salir. Parece ser que lo que no da dinero no es útil. La culminación de ese proceso es Twitter, la famosa red social de los 140 caracteres, que te obliga a sintetizar una idea eliminando las palabras superfluas o con un significado menor con respecto al sentido general de la frase, pero, también, cercena y mutila el pensamiento, despreciando los detalles y los matices. No se trata de aburrir al público con largos discursos, que abruman más que enseñan. Pero reducir o resumir la explicación de un fenómeno social, una actitud, un acontecimiento público, con un titular periodístico o con una frase de 140 caracteres, creo que es de una pobreza intelectual que merece la pena combatir.

Gran parte de este blog estará dedicado al análisis de las falacias, de las falacias que suelen cometer los políticos. Las formas de engañar pueden ser muy diversas y muy sutiles, pero a veces algunos políticos o grupos políticos lo hacen de manera tan burda y evidente, que no dejo de sorprenderme. Por un lado, pienso, cómo los ciudadanos podemos aguantar tanta estupidez por parte de personas a quienes pagamos el sueldo con nuestros impuestos. Y, por otro, cómo puede haber tanta gente que se deje engañar tan fácil por algunos de esos embaucadores.

Joseph Goebbles nos enseñó 11 principios de la propaganda que, posteriormente, se han ido aplicando, ampliando y sofisticando. La manipulación y el engaño están al orden del día, ahora lo llaman “postverdad”, un eufemismo más. Por lo tanto creo que merece la pena hacer el esfuerzo, aunque sea con un simple blog, de clarificación, en defensa propia, más que nada.

Declaración de intenciones:

1ª. La claridad lingüística como militancia.
2ª. La precisión por encima de la ambigüedad.
3ª. La racionalidad científica por encima de la creencia y la ideología.
4ª. El sentido del humor como forma de conocimiento.

Libros de referencia de este blog:

BORDES SOLANAS, Monserrat (2011): Las trampas de Circe: falacias lógicas y argumentación informal, Ediciones Cátedra, Madrid.

CIPOLLA, Carlo (2001): Allegro ma non tropo: Las leyes fundamentales de la estupidez humana, editorial Crítica, Barcelona.

Estas son las bases intelectuales de este blog. Vamos a ver qué sale de todo esto.

Estimados lectores y lectoras, son ustedes bienvenidos.

Domingo, 23 de abril de 2017, fiesta de San Jordi, día del libro.